lunes, 19 de marzo de 2012

1 año.

365. 365 días. Sí, esos son los que llevo enamorada. O tal vez incluso un poco más. No tenemos porqué ponerle fecha. Basta con que nosotros lo sepamos. Y lo sabemos. Yo por lo menos, lo sé. Sé que todo surgió de la nada. Dos personas que no sabían nada de la existencia de la otra. Pero la vida guarda sorpresas. Algunas de ellas maravillosas, creo que este es el caso. Y sucedió. No sé cómo, ni cuando, ni donde, ni porqué. Pero ocurrió. Todo comenzó en una sonrisa. O tal vez en una mirada. Pero, ¿te digo la verdad? Tampoco me importa demasiado. Porque ocurrió. Entraste, y espero que para no salir. Aún me acuerdo como si fuera hoy. Miradas inocentes que no se atrevían a cruzarse, demasiada vergüenza. ¡Cómo han cambiado las cosas! Pero siempre para mejor. Aún a día de hoy me sorprende la suerte que tuve cuando te cruzaste en mi vida. No sé qué viste en mí, pero espero que lo veas por mucho tiempo más. Pero esto no es solo un día, no. Esto es una constante, un día tras día. Así has estado tú conmigo. Apoyándome. Queriéndome. Haciéndome reír. Chinchándome. Y yo eso no lo cambio por nada del mundo. Porque eres tú todo lo que quiero, todo lo que imaginaba hasta el día en que apareciste. Día a día me demuestras lo increíble que eres, me sorprendes un poco más. Y es que yo no me canso de conocerte un poco mejor con el paso del tiempo. Estos 365 días, que se dicen pronto, pero que lleva su tiempo pasarlos, han traído miles de momentos buenos. Unos que los compartimos con los demás y otros que nos lo guardamos para nosotros. Han traído miles de anécdotas que sacan una sonrisa cada vez que se recuerdan. Han traído paciencia, felicidad, alegrías, esperanzas, ilusiones, etc… Pero sobre todo han traído un sinfín de amor que compartimos juntos. Brindemos, sí, por otros 365 días más. Y después por otros y por otros y por otros y así hasta llegar a infinito, que es el tiempo que deseo pasar junto a ti. Porque si dicen que con el tiempo la magia se va apagando, yo sigo sintiendo el mismo mariposeo en el estómago que sentía el primer día. Te amo José Luis.