martes, 14 de febrero de 2012

14022012


Una persona que te quiera. Que te comprenda. Que te haga sentir única. Una persona que se despierte y lo primero que haga en el día sea llamarte y decirte “Buenos días, princesa”. Una persona que no tenga reparos en decirte “Eres mi vida”. O que no tenga vergüenza de contarle a los cuatro vientos lo mucho que te quiere. O incluso que te ama. O incluso lo enamorado que está de ti. Una persona que se acuerde de cada pequeño detalle que vivís juntos. De cada beso. De cada abrazo. De cada pequeño momento por insignificante que sea. Una persona que, después de haber estado juntos, te llame a los cinco minutos y te diga “Te echo de menos”.  Una persona que te diga lo importante que eres para ella a cada momento. Que se emocione contigo. Que viva cada segundo contigo como si fuese el último. Que esté ahí, siempre. Porque no hace falta nada más, solo un pequeño detalle: el amor. La historia no va de amores materialistas. NO. Va de amores sinceros. Los que dan y reciben. Los que crecen día a día. Los que nunca se apagan.

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