sábado, 31 de diciembre de 2011

Otro año más.

Apenas quedan ya horas de este 2011. Como la vida misma, con un poquito de todo. Momentos buenos, momentos malos, momentos que querremos recordar, momentos que no querremos recordar pero seguirán en la memoria, personas que van, que vienen…
En febrero te fuiste tú. Aún te echamos de menos. Yo creo que siempre te echaremos. Pero sobre todo abuela, la que hoy está triste porque es la primera Nochevieja que va a pasar sin ti. Veo la tristeza en sus ojos y se me cae el alma al verle aún tu imagen en sus pupilas.
En marzo llegaste tú. Quién me lo iba a decir. Personas que aparecen por casualidad en tu vida. O no por tanta casualidad, pero que lo hacen. Personas que de un día para otro se meten en tu vida para dejar huella en ella y para no salir. Personas que alegran día tras día. Personas que están ahí para lo bueno, para lo malo e incluso para lo regular. Personas que te escuchan aunque todo lo que digas sean tonterías. Personas que no quiero que se vayan. Personas a las que quiero como a mí misma. TÚ.
Personas que han estado ahí desde el principio y que espero que estén hasta el final. Amigas. O incluso hermanas. ELLAS.
Y después vino la trágica Semana Santa pasada por agua, la alegre feria, el caluroso verano, el agobiante 2º de bachillerato, el frío invierno y aquí estamos. Un año más. Otro 31 de diciembre. Casi todos. Me equivoco, TODOS. Porque no hace falta estar presente en cuerpo para notar la presencia de alguien. Porque a las personas se las lleva dentro, no son algo material. Porque aunque sigan faltando, somos nosotros los que tenemos que brindar por ellos. Porque siguen aquí. Porque no los olvidamos. Porque la vida sigue, y ellos nos dan fuerzas desde ahí arriba para que sigamos adelante. Así que ahora solo queda ponerse la ropa interior roja, coger la copa de champán, brindar con algo de oro dentro de ella, adelantar el pie derecho y … recibir al 2012.

jueves, 22 de diciembre de 2011

9meses with you.

Comprendí que las cosas pueden ser grandes y pequeñas a la vez; que no todo tiene que ser blanco o negro, que hay una gran gama de grises en medio; que la vida tenía el color que nosotros quisiéramos darle; que cualquier cosa merecía la pena si la intentábamos; que no hace falta volar para tocar el cielo.
te quiero.

domingo, 11 de diciembre de 2011

miedo.


Tic tac, tic tac, tic tac… Los minutos se marchan, las oportunidades pasan y el tiempo nunca vuelve. No pierdas las oportunidades, disfrútalas una a una. Tal vez el día de mañana no estén ahí para ti. ¿Lo que falla? Miedo. Miedo a intentarlo. Miedo a hacer algo diferente. ¿Lo que sigue fallando? Que hay que coger ese miedo, guardarlo en un baúl y tirarlo al fondo del mar, para no volverlo a encontrar nunca más. Así, cuando tires el miedo, quizá el tiempo sea compasivo y sepa dar segundas oportunidades.