domingo, 13 de noviembre de 2011

#imodeON.

Todo se puede reducir a una mera comparación. El amor es como una llama. Si le aportamos oxígeno, esta sigue ardiendo. En cuanto que se acaba, la llama no tarda en apagarse. Tan fácil como eso. No hay más. Dar todo, sin esperar a recibir nada. Solo un sí, un nosotros, o simplemente un día a día. Un presente. O quizás un futuro. Mirar el atardecer un lunes por la tarde. O salir de fiesta un sábado noche. Reír hasta llorar. O llorar porque no queremos reír. Tropezarse una y otra vez, caerse y después levantarse. Que el tiempo pase lento cuando estáis juntos y despacio cuando estáis alejados. Compartir el tiempo, o no compartirlo porque no hace falta, porque todo el tiempo le pertenece. Soñar despiertos o dormir derrotados. Mirar el vaso medio vacío o medio lleno. Intentar o darlo todo por perdido. Dar un te quiero con los labios o con el corazón. De eso se trata, de aportarle ese "oxígeno" que necesita, para que nunca decaiga, para que incluso en medio de una tempestad sea capaz de aportar calor, de seguir viviendo.

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