sábado, 26 de noviembre de 2011

No quiero que este momento acabe nunca.

Porque eres lo que siempre quise, lo que siempre soñé, lo que siempre deseé. Porque tú le aportas una gama de colores a mi vida con tan solo sonreír. Porque haces que cada pequeña acción merezca la pena. Porque haces todo fácil. Porque con tan solo pronunciar una palabra haces que aparezca una gran sonrisa en mi cara. Porque me aportas más de lo que crees. Porque eres insustituible. Porque cada momento es único. Porque te aseguro que soy la persona más feliz sobre la faz de la tierra si tú estás a mi lado. Porque me quieres, me cuidas, me proteges. Porque no importa si es de noche o es de día, contigo siempre tengo una luz que me ilumina. Porque eres uno entre un millón. Porque no quiero perder tus besos, ni tu aroma, ni tus abrazos. Porque eres la llave que abre este corazón. Porque ya no es mío, te pertenece a ti. Porque ya se queda pequeño, no cabes en él. Porque esto crece día a día. Porque no sé lo que va a pasar mañana, pero quiero un día a día junto a ti. Porque eres el mayor regalo que se puede ofrecer. Porque aún no me creo cuánta suerte he tenido al ponerte tú en mi camino. Porque no te cambio por nada ni por nadie. Porque cada minuto que estoy sin ti es un minuto en el que te echo de menos. Porque eres tú, simplemente tú, y eso es más que suficiente. Porque si tuviera que elegir un sitio para vivir, ese sitio sería entre tus brazos.  Porque se me podrían ocurrir mil razones más, pero tan solo recalco una... porque TE QUIERO, así, simplemente, TE QUIERO.
20 de marzo de 2011.

domingo, 13 de noviembre de 2011

#imodeON.

Todo se puede reducir a una mera comparación. El amor es como una llama. Si le aportamos oxígeno, esta sigue ardiendo. En cuanto que se acaba, la llama no tarda en apagarse. Tan fácil como eso. No hay más. Dar todo, sin esperar a recibir nada. Solo un sí, un nosotros, o simplemente un día a día. Un presente. O quizás un futuro. Mirar el atardecer un lunes por la tarde. O salir de fiesta un sábado noche. Reír hasta llorar. O llorar porque no queremos reír. Tropezarse una y otra vez, caerse y después levantarse. Que el tiempo pase lento cuando estáis juntos y despacio cuando estáis alejados. Compartir el tiempo, o no compartirlo porque no hace falta, porque todo el tiempo le pertenece. Soñar despiertos o dormir derrotados. Mirar el vaso medio vacío o medio lleno. Intentar o darlo todo por perdido. Dar un te quiero con los labios o con el corazón. De eso se trata, de aportarle ese "oxígeno" que necesita, para que nunca decaiga, para que incluso en medio de una tempestad sea capaz de aportar calor, de seguir viviendo.